domingo, 2 de diciembre de 2012

Beatriz

Tumbado contra el sofá, el humo brota de mi interior, dibujando figuras ante mi, delirios de locura quizás, quien sabe yo mismo no puedo definirlos pero allí están ante mí, burlones expertos, conocedores de mi vida, personajes de ella misma que una vez más se presentan ante mi. 
Ella esta allí, ¡lo sé! Pensante, compartiendo conmigo la noche, distante pero allí, inconsciente de mi, más lejos que antes, distante aún más de cuando ya mi voz no guardaba sus sueños. 
Recuerdo su voz dulce y su acento, recuerdo sus cariños distantes pero tan cercanos como ninguno otro. Extraño sus besos nunca dados y sus susurros nunca oídos, aquella sonrisa mágica que nunca podré acariciar justo ahora me enloquece.
Di lo que quieras pero yo diré lo que siento, di que nunca la quise y te reiteraré que la ame con locura, si locura, sólo un loco podría ser capaz de hacerlo aún así, por qué mejor motivo he de ser loco si no es por amor y deseo puro, sin embargo la perra del destino así lo quiso y aquí me tiene al otro lado de tu mundo, tan lejos que casi soy inexistente, rogando un espacio entre tus pensamientos.