miércoles, 21 de noviembre de 2012

Ella


Hay noches en las que sin saber por qué el alma se te llena de nostalgia, el aroma de la melancolía te envuelve como el perfume de aquella hermosa mujer, aquella de movimientos elegantes, de ojos amplios y deslumbrantes, ella  la de voz dulce y de aun más dulce sus besos. Te abraza; se acuesta contigo y te acaricia; te desabotona la camisa y besa tu pecho mientras tú allí tratas de permanecer indómito ante sus encantos, haces un esfuerzo vano, tratando de no recordar pero su susurro te arrastra, eriza tu piel mientras con un dedo recorre tu espalda, te resistes a un más, en vano, sabes que al final una vez más te arrastrará hasta donde ella quiera, sabe lo que te gusta, cómo te gusta, sigues resistiendo rogando en silencio esperando su frío beso, frío como el vacío  Eres indefenso, una pobre criatura, peor aún su presa; respiras tratando de conservar la calma pero el aire frío en los pulmones hace que te estremezcas, el fuego se prende; respiras de nuevo, ya no es frío es amargo, tibio y exhalas la humarada en la que se dibujan formas, todas curvas, el humo asciende danzando y dispersándose, ella ya se fue no esta noche sino muchas atrás y así como el humo que va consumiendo tu vida sin darte cuenta su fantasma hace lo mismo, te mantiene allí a su merced hundido en el recuerdo, alguna que otra noche es otra y alguna otra que en algún momento conociste, alguna de la que solo no conoces el nombre o quizás lo sabes pero no te interesa, no es ella, tampoco se le parece pero esta allí en tu lecho mientras ella… no quieres pensar pero sabes lo que sigue, te niegas a decirlo pero aún así sabes que retoza sobre alguien más, lo sabes peor no lo quieres saber; ingieres un trago, otro y otro más; te sonríe y tu le hablas, solo necesitas las palabras correctas, es una lotería pero la suerte te acompaña, o es la desgracia. Dos cuerpos desnudos comulgan bajo los principios del hedonismo, un gemido, dos más y la volteas, es una fórmula que nunca falla así que la sigues al pie de la letra, su voz te dice que hacerle, pero ella es solo un cuerpo en silencio con los ojos blancos mientras sus pupilas se pierden bajo sus parpados, escuchas su voz y su beso frío te revuelve el estomago; te levantas y te apartas sabes que ella estaría haciendo lo mismo y ¿cómo reprochárselo? Es cierto, ella eligió pero tú lo habías echo luego y allí estas no sabías como se llamaba pero no podías llamarla como a ella, quién era tampoco lo ansiabas en descubrir, solo deseas hundirte en tu cama a esperar a que su fantasma vuelva y con su olor a nostalgia y te llene de recuerdos y una vez más trates de permanecer indómito ante su imagen pero en el fondo deseando que te lleve contigo hasta el fondo del pasado, donde estas solo pero aún permaneces con ella.