Hay noches en las que sin saber por qué el
alma se te llena de nostalgia, el aroma de la melancolía te envuelve como el
perfume de aquella hermosa mujer, aquella de movimientos elegantes, de ojos
amplios y deslumbrantes, ella la de voz dulce y de aun más dulce sus besos. Te
abraza; se acuesta contigo y te acaricia; te desabotona la camisa y besa tu
pecho mientras tú allí tratas de permanecer indómito ante sus encantos, haces
un esfuerzo vano, tratando de no recordar pero su susurro te arrastra, eriza tu
piel mientras con un dedo recorre tu espalda, te resistes a un más, en vano,
sabes que al final una vez más te arrastrará hasta donde ella quiera, sabe lo
que te gusta, cómo te gusta, sigues resistiendo rogando en silencio esperando
su frío beso, frío como el vacío Eres indefenso, una pobre criatura, peor aún
su presa; respiras tratando de conservar la calma pero el aire frío en los
pulmones hace que te estremezcas, el fuego se prende; respiras de nuevo, ya no
es frío es amargo, tibio y exhalas la humarada en la que se dibujan formas,
todas curvas, el humo asciende danzando y dispersándose, ella ya se fue no esta
noche sino muchas atrás y así como el humo que va consumiendo tu vida sin darte
cuenta su fantasma hace lo mismo, te mantiene allí a su merced hundido en el
recuerdo, alguna que otra noche es otra y alguna otra que en algún momento
conociste, alguna de la que solo no conoces el nombre o quizás lo sabes pero no
te interesa, no es ella, tampoco se le parece pero esta allí en tu lecho
mientras ella… no quieres pensar pero sabes lo que sigue, te niegas a decirlo
pero aún así sabes que retoza sobre alguien más, lo sabes peor no lo quieres
saber; ingieres un trago, otro y otro más; te sonríe y tu le hablas, solo
necesitas las palabras correctas, es una lotería pero la suerte te acompaña, o
es la desgracia. Dos cuerpos desnudos comulgan bajo los principios del
hedonismo, un gemido, dos más y la volteas, es una fórmula que nunca falla así
que la sigues al pie de la letra, su voz te dice que hacerle, pero ella es solo
un cuerpo en silencio con los ojos blancos mientras sus pupilas se pierden bajo
sus parpados, escuchas su voz y su beso frío te revuelve el estomago; te levantas
y te apartas sabes que ella estaría haciendo lo mismo y ¿cómo reprochárselo? Es
cierto, ella eligió pero tú lo habías echo luego y allí estas no sabías como se
llamaba pero no podías llamarla como a ella, quién era tampoco lo ansiabas en
descubrir, solo deseas hundirte en tu cama a esperar a que su fantasma vuelva y
con su olor a nostalgia y te llene de recuerdos y una vez más trates de
permanecer indómito ante su imagen pero en el fondo deseando que te lleve
contigo hasta el fondo del pasado, donde estas solo pero aún permaneces con
ella.
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