lunes, 12 de octubre de 2009

Y la luna ya lo sabía

Esta noche la luna resplandece más de lo normal. ¿Será que sabe lo que se avecina? Se aproxima la hora del encuentro a lo que me dispongo a terminar el ritual. Soy un chico de rutina sencilla pero el simple hecho de que seas tú amerita una preparación especial, un ritual. Me dirijo camino a buscarte, a medida que siento que me acerco a tu morada, siento un nerviosismo que invade mi cuerpo. Te llamó para notificarte que ya espero por ti. Tu tórrida voz dispersa la algidez que recorría mi cuerpo por el nerviosismo. Te veo acercarte, tu caminar irradia tanta feminidad, tu rostro deslumbra más que todos los faros que pretenden ocultar tu brillo mágico. Ya hemos llegado a la colina que tantas veces he visitado pero contigo allí la siento tan distinta. LA luna cada segundo brilla más, como sabiendo que sucederá. Tus miradas me hipnotizan; me hacen perderme en el tiempo y el espacio, tu espacio, el cual has creado solo para mí. Siento tus labios húmedos y lenes pasearse sobre mi cuello; tu lengua retozar entre ellos, acción que produce los más deliciosos escalofríos. Ya mi cuerpo no aguanta tanta pasión y me veo obligado a volcarla hacia ti en un profundo y vehemente beso. Siento como tu sustancia hemática comienza a fluir con más rapidez y fogosidad, provocando un enardecimiento en tu aptitud; tus mejillas se arrebolan al tiempo que mis manos acarician tu cuerpo. Tras cada beso, nuestros cuerpos se han acercado hasta llegar a este punto, en que yo estoy en ti y tú en mí; retozas vigorosamente dándome a entender el placer que sientes y yo solo puedo soltar un grito sordo en respuesta a ti. La luna ya brilla a su máximo esplendor dejándome ver en total claridad tu mirada blanquecina elevada hacia el cielo como dando con tus gemidos gracias por tal placer. Descansamos un momento, entrelazados por fogosos besos y respiraciones cansadas, para disponernos a recomenzar tan deleitable momento, momento que por tanto tipo hemos estado buscando y que ahora podemos disfrutar a plenitud y el cual ya la luna preveía.

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