jueves, 19 de febrero de 2009

Culpable

Tu álgido cuerpo yace sobre el tormento de mi alma, tu dulces palabras ya no son más que obscuros pesares, por qué he de ser yo quien haya puesto fin a tu radiante esplendor, por qué he de ser yo quien destrozara tu juvenil ilusión, acaso me odiaras por eso, y si lo haces toda la razón la tendrías, y cómo no detestarme, cómo no aborrecer a esta pobre criatura que por intentar amar te causo tanto dolor, el perdón no sería suficiente para pagar mis males, yo mismo no soy capaz de perdonarme, el saber que he sido la causa y el causante de vuestra desgracia me hace repudiar a mi propio ser, si en mi potestad una decisión debiera ser tomada, solo la pena de muerte lograría satisfacer mi deseo de redimirme ante la culpa del dolor, tu dolor, el cual me adjudico sin que alguien pueda refutarme, porque de no ser por mí, tu risueño rostro no hubiese transmutado en ese luctuoso semblante, que abate mi alma como un fiero ejercitó, destruyendo cualquier sentimiento de dicha al tiempo que arropa mi corazón con la angustia, pero así fue como la perversidad del destino guio nuestros fines, tan separados entre nosotros, pero tan unidos por este lóbrego sentimiento, pero así fue como la perversidad del destino decidió que debía ser, y solo él sabrá el porqué de tanto dolor y desasosiego fuero causados a dos seres cuyo único mal fue amarse sin medidas.

viernes, 13 de febrero de 2009

Escribo en tu mirada

Siento tu huracán en mi cuello, tu grito sordo se ahoga en la desorbitada atmósfera, siento un temblor que no se describir, que no sé si es mío, que no sé si es tuyo, que no sé si es de los dos a la vez. Nuestros polos se han fundido, y nuestros cuerpos inundado; aquel glacial que nos cubría hace un momento ha desaparecido, ahora solo quedan dos desiertos uniéndose poco a poco. El calor nos absorbe, pero igual temblamos, nuestras fuerzas extenúan, nuestros sentidos se desinhiben, los movimientos se hacen torpes, lentos, y rápidos al mismo tiempo, placenteros y dolorosos, pero más placenteros, tu mirada cristalina me dice todo, es como un libro abierto, un libro abierto escrito por mí, cada palabra que sale de ellos está escrita por mí, mi obra maestra.

Aún te recuerdo

Aún recuerdo aquel día en que mi gélida y lúgubre alma fue irrumpida cual rayo en tormenta por tu sublime resplandor, de cómo con tu simple y tímida sonrisa podía convertir los sombríos y funestos azares de la soledad en el más radiante y reconfortante de los momentos, de cómo detenías en tiempo empalagándome con tu vista de miel, con tus caricias de terciopelo elevabas mis sentidos a la supremacía, que solo tú me has hecho conocer, excitabas cada uno de mis nervios con tus blandos y suaves labios, besando cada uno, sin siquiera llegar a olvidarte de alguno, ¡oh! Aquellos cálidos y excelsos labios, ¡oh! Aquellos labios, me pregunto si existirá en este mundo sensación comparable con la que de tu ser me proporcionabas cual satisfacción inigualable de la que solo dioses serian meritorios de poseer.

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Temor o inseguridad?

Sumergidos en un mundo de incertidumbres viven muchos de los hombres; inseguros más que de cualquier otra cosa, de sí mismos, con un temor que les corroe hasta los huesos, pero ¿está este temor justificado?, la mayoría de las veces no, el temor no les deja avanzar y dar un primer paso, no los deja si quiera salir de ese hueco mental en donde se refugian; en otros casos el temor viene por los prejuicios, basémonos en este caso en particular; las mujeres dirán ¿prejuicios de qué? Pues yo les diré, prejuicios de sus aptitudes, prejuicios de sus malas conductas, ¿pero que tengo yo que ver en esto? La verdad, tienes todo que ver en este asunto, o no recuerdas cuando aquel chico se te acerco y lo despreciaste, o cuando aquel chico que gustaba de ti te pidió dar un paso más y lo despreciaste porque no estaba a tu altura, no te estoy queriendo decir que debes aceptar lo que no quieras, ni mucho menos que debes aceptar las cosas para que otros se sientan bien, pero lo que si esta en tu responsabilidad es evitar que las cosas lleguen a este punto de la partida, es mejor destruir una fantasía, que devastar la seguridad de un hombre; no lo digo porque soy hombre ni tampoco soy afecto al machismo, el porqué de mis palabras está en su propio beneficio; muchas mujeres he oído quejándose que ya no quedan hombres, que los que quedan no dan la talla y que los que dan la talla son mujeriegos, y es así no se puede negar, pero es así por su irresponsabilidad y egocentrismo, es así por sus eternas ganas de ser el centro de atracción, es así porque los hombres dejamos que esto sea así; entonces mujeres, acaso sus lamentos y sus quejas no provienen de una consecuencia de sus actos, y si es así entonces, ¿realmente tienen derecho a quejarse?, pues no, no lo tienen, mientras mantengan su egocentrismo y no entren en conciencia , los hombres sentirán temor, temor más que inseguridad, temor de ser rechazados, temor de ser utilizados, temor que les impide acercarse a ustedes, entonces cuando estén solas, sin nadie que se atreva a buscarlas, piensen en lo que les digo y verán que su soledad no es más que el resultado de sus propias acciones.

martes, 10 de febrero de 2009

Amar al desamar

Siempre hemos pensado que el amor es incondicional en nuestras vidas , que es el único modo de vivir a plenitud y que es la máxima realización de nuestros sueños. ¿Pero realmente lo es?, siempre cometemos el error de creer en estas ilusiones plasmadas en nuestras mentes casi como una herencia genética, pero realmente amar es lo más saludable, pues estoy seguro que si, amamos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros hijos y ha de suponerse que debemos amar a nuestra pareja, pero aquí radica un pequeño detalle, acostumbramos a confundir amar con enamorarse; enamorarse no es más que tener la ilusión de que se ama, esto sí es malo, y mucho más que malo, es dañino; solemos forjar las bases de los sentimientos en un suelo incierto, cosa que solo conduce a la desgracia; alguna tempestad y todo se irá al caño, y es aquí donde comienzan los lamentos, la decepción y a lo que unimos todo esto, no encontramos con que ese ser “amado” ahora es nuestro peor enemigo y el ser más “odiable” y “detestable” del planeta. Por qué hemos de llegar a este punto; ¿acaso es la naturaleza que nos hace ser extremistas? ¿no es mejor una retirada oportuna ante una desdicha inminente?, aquí es donde entra el racionalismo, primero pienso y luego existo, primero analizo y luego decido, primero seamos sinceros con nosotros mismos y luego hagamos lo realmente necesario y correcto, entonces ¿qué es lo correcto en estos momentos?, muchos pensarían que intentarlo todo hasta cuanto se pueda, error, otros pensarían si su felicidad no es conmigo pues que sea feliz sin mí, que consiga su felicidad es más importante para mí, y a pesar de que es una excusa para tratar de darnos ánimos, estamos dando con la respuesta más; en este momento es cuando comenzamos realmente a amar, cuando dejamos el egoísmo por el que está cubierto el “enamoramiento”, y comenzamos a ver la felicidad de aquella persona por sobre nuestros propios intereses, allí es cuando amamos, justo en el momento que comenzamos a desamar. Pero ¿es acaso necesario desamar para poder amar? No, definitivamente no lo es, solo es necesario dejar a un lado en individualismo, el egocentrismo y mirar en función a dar felicidad, lo que sucede con los jóvenes, es la carencia de sinceridad interna y el exceso de deseos individuales, pero qué hacer para evitar esto, es algo inútil tratar de evitarlo, es aquí donde surgen las nuevas ideas, cómo sustituimos este deseo de amar, ¿es realmente un deseo de amar o es otra cosa?, más que un deseo de amar en un ejemplo que seguimos, todos los que nos rodean se encuentran en este mundo del amor, lo cual no hace querer estar allí también, pero se nos olvida que no todo lo que hacen los demás es lo mejor o lo más correcto; muchos quienes dicen que aman hacen sufrir sin ninguna necesidad, muchos son los jóvenes que lo hacen (por no decir todos) pudiendo tener otra alternativa, muchos son los jóvenes que dicen que aman y son infieles, pudiendo tener otra solución y también muchos son los jóvenes que dicen amar solo por decirlo, pudiendo tener otra solución, pero cuál es la otra solución; las amistades, ojo no todas las amistades; cada persona debería tener una amistad del sexo opuesto, con quien intimar, con quien compartir, con quien poder satisfacer la necesidad de sentirse en compañía; pero esto es una aberración a lo que nos han enseñado, intimar con alguien, compartir con alguien a quien no ame, pues realmente desde el punto de vista moralista no está del todo bien, pero es si lo vemos de un punto de vista consiente, acaso no es mejor esta amistad que causar un sufrimiento innecesario por una aptitud ególatra, solo es cuestión de pensar un poco y analizarnos un poco más para darnos cuenta de que la mejor solución mientras aún tengamos metas que lograr deseos personales que realizar, es compartir con esa amistad, con quien a la hora de un improvisto, no será afectada por alguna mala ilusión, y así contribuiremos, con un mundo con menos odio, y menos displicencia hacia el amor.