miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Temor o inseguridad?

Sumergidos en un mundo de incertidumbres viven muchos de los hombres; inseguros más que de cualquier otra cosa, de sí mismos, con un temor que les corroe hasta los huesos, pero ¿está este temor justificado?, la mayoría de las veces no, el temor no les deja avanzar y dar un primer paso, no los deja si quiera salir de ese hueco mental en donde se refugian; en otros casos el temor viene por los prejuicios, basémonos en este caso en particular; las mujeres dirán ¿prejuicios de qué? Pues yo les diré, prejuicios de sus aptitudes, prejuicios de sus malas conductas, ¿pero que tengo yo que ver en esto? La verdad, tienes todo que ver en este asunto, o no recuerdas cuando aquel chico se te acerco y lo despreciaste, o cuando aquel chico que gustaba de ti te pidió dar un paso más y lo despreciaste porque no estaba a tu altura, no te estoy queriendo decir que debes aceptar lo que no quieras, ni mucho menos que debes aceptar las cosas para que otros se sientan bien, pero lo que si esta en tu responsabilidad es evitar que las cosas lleguen a este punto de la partida, es mejor destruir una fantasía, que devastar la seguridad de un hombre; no lo digo porque soy hombre ni tampoco soy afecto al machismo, el porqué de mis palabras está en su propio beneficio; muchas mujeres he oído quejándose que ya no quedan hombres, que los que quedan no dan la talla y que los que dan la talla son mujeriegos, y es así no se puede negar, pero es así por su irresponsabilidad y egocentrismo, es así por sus eternas ganas de ser el centro de atracción, es así porque los hombres dejamos que esto sea así; entonces mujeres, acaso sus lamentos y sus quejas no provienen de una consecuencia de sus actos, y si es así entonces, ¿realmente tienen derecho a quejarse?, pues no, no lo tienen, mientras mantengan su egocentrismo y no entren en conciencia , los hombres sentirán temor, temor más que inseguridad, temor de ser rechazados, temor de ser utilizados, temor que les impide acercarse a ustedes, entonces cuando estén solas, sin nadie que se atreva a buscarlas, piensen en lo que les digo y verán que su soledad no es más que el resultado de sus propias acciones.

1 comentario:

  1. viejo eres el sicólogo literario.. sigue así y vergas llosa quedará perplejo, pues!

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