Siempre hemos pensado que el amor es incondicional en nuestras vidas , que es el único modo de vivir a plenitud y que es la máxima realización de nuestros sueños. ¿Pero realmente lo es?, siempre cometemos el error de creer en estas ilusiones plasmadas en nuestras mentes casi como una herencia genética, pero realmente amar es lo más saludable, pues estoy seguro que si, amamos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros hijos y ha de suponerse que debemos amar a nuestra pareja, pero aquí radica un pequeño detalle, acostumbramos a confundir amar con enamorarse; enamorarse no es más que tener la ilusión de que se ama, esto sí es malo, y mucho más que malo, es dañino; solemos forjar las bases de los sentimientos en un suelo incierto, cosa que solo conduce a la desgracia; alguna tempestad y todo se irá al caño, y es aquí donde comienzan los lamentos, la decepción y a lo que unimos todo esto, no encontramos con que ese ser “amado” ahora es nuestro peor enemigo y el ser más “odiable” y “detestable” del planeta. Por qué hemos de llegar a este punto; ¿acaso es la naturaleza que nos hace ser extremistas? ¿no es mejor una retirada oportuna ante una desdicha inminente?, aquí es donde entra el racionalismo, primero pienso y luego existo, primero analizo y luego decido, primero seamos sinceros con nosotros mismos y luego hagamos lo realmente necesario y correcto, entonces ¿qué es lo correcto en estos momentos?, muchos pensarían que intentarlo todo hasta cuanto se pueda, error, otros pensarían si su felicidad no es conmigo pues que sea feliz sin mí, que consiga su felicidad es más importante para mí, y a pesar de que es una excusa para tratar de darnos ánimos, estamos dando con la respuesta más; en este momento es cuando comenzamos realmente a amar, cuando dejamos el egoísmo por el que está cubierto el “enamoramiento”, y comenzamos a ver la felicidad de aquella persona por sobre nuestros propios intereses, allí es cuando amamos, justo en el momento que comenzamos a desamar. Pero ¿es acaso necesario desamar para poder amar? No, definitivamente no lo es, solo es necesario dejar a un lado en individualismo, el egocentrismo y mirar en función a dar felicidad, lo que sucede con los jóvenes, es la carencia de sinceridad interna y el exceso de deseos individuales, pero qué hacer para evitar esto, es algo inútil tratar de evitarlo, es aquí donde surgen las nuevas ideas, cómo sustituimos este deseo de amar, ¿es realmente un deseo de amar o es otra cosa?, más que un deseo de amar en un ejemplo que seguimos, todos los que nos rodean se encuentran en este mundo del amor, lo cual no hace querer estar allí también, pero se nos olvida que no todo lo que hacen los demás es lo mejor o lo más correcto; muchos quienes dicen que aman hacen sufrir sin ninguna necesidad, muchos son los jóvenes que lo hacen (por no decir todos) pudiendo tener otra alternativa, muchos son los jóvenes que dicen que aman y son infieles, pudiendo tener otra solución y también muchos son los jóvenes que dicen amar solo por decirlo, pudiendo tener otra solución, pero cuál es la otra solución; las amistades, ojo no todas las amistades; cada persona debería tener una amistad del sexo opuesto, con quien intimar, con quien compartir, con quien poder satisfacer la necesidad de sentirse en compañía; pero esto es una aberración a lo que nos han enseñado, intimar con alguien, compartir con alguien a quien no ame, pues realmente desde el punto de vista moralista no está del todo bien, pero es si lo vemos de un punto de vista consiente, acaso no es mejor esta amistad que causar un sufrimiento innecesario por una aptitud ególatra, solo es cuestión de pensar un poco y analizarnos un poco más para darnos cuenta de que la mejor solución mientras aún tengamos metas que lograr deseos personales que realizar, es compartir con esa amistad, con quien a la hora de un improvisto, no será afectada por alguna mala ilusión, y así contribuiremos, con un mundo con menos odio, y menos displicencia hacia el amor.
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