Este sendero me es tan conocido, ¿cuántas veces no he estado aquí contigo? Contigo aunque no eras tú. Tantas veces que te he explicado este paisaje, cada vez tan distinto de los anteriores y tú tan distinta también, un crepúsculo lila, otro rosa, otro rojo como tus labios aquella vez; te besé; te volví a besar; te abracé una y muchas veces, era a ti aunque no eras tú, aunque aun no sabía tu nombre. Tus ojos, grandes, chicos, alargados, redondos, exóticos, tuyos, todos tuyos aunque no lo sean, todos iguales y distintos, en todos te veo y en todos te recuerdo aunque nunca te he visto. Siento tu piel morena rozar con la mía; tu blanco seno retoza debajo de mi lengua; tus trigueñas piernas me presionan lenta pero vigorosamente contra tu pelvis, ese vaivén característico, ritmos distintos, contracciones fuertes, más fuertes, gritos ahogados, suspiros entrecortados, miradas al infinito, todas distintas pero todas tú, porque todas tienen algo de ti y aún cuando no sabía de tu existencia sabía que era a ti a quien mi cuerpo deseaba encontrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario