Te veo a lo lejos, mi corazón se excita con cada paso que das, tu cabello se agita con el viento, tu resplandor abruma mi mirada; captas toda mi atención. De pronto el mundo desaparece, solo quedamos tú y yo. Te he buscado por cada rincón y te he asechado como un depredador mas en esta ocasión siento que la presa soy yo. Tu mirada tan fija sobre mi me causa un exceso de ruboración, ¡oh! Me he delatado; ya sabes que posees mi atención. Me siento atemorizado; mi presa ahora es mi depredador, vienes hacia mí sin ningún ánimo de compasión, bueno aquí me tienes has tu degustación, solo te advierto una cosa, después de probarme no habrá remisión, pues nunca fui tu presa, solo fue una ilusión, siempre fui un depredador en esperas de una ocasión, ahora tú has venido hasta mí gracias a mi provocación, ya pronto serás mía, caerás en mi seducción; solo espero que me pruebes y que no puedas detenerte ante tanta tentación.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Pesadilla
¡Ah! ¡Dios! Que pesadilla, soñé que te perdía; que me odiabas; que ya ni la mirada me dirigías. Fue tan real que mi corazón aun late descontrolado. El pánico me invade de saber que podría hacerse realidad, o quizás porque ya sé que es realidad. No dejo de querer pensar que todo ha sido solo un lóbrego sueño, pero tan fuerte es mi dolor que no me deja crear ficción alguna, un dolor que no permite verdades paralelas, un dolor tan marcado y tenaz que desgarra el corazón y penetra hasta el alma, un dolor con nombre, un dolor con nombre de mujer, un dolor con tu nombre.
viernes, 1 de mayo de 2009
Paranoia
Corro, huyo de este maldito lugar en donde todo está en mi contra, huyo para llegar a uno peor, huyo de mí, huyo de mis desventuras, pero andan al doble de mi paso, adonde voy, a donde llego ellas ya lo han hecho, todo va en mi contra. Corro y llego al mismo sitio, corro pero es como si ni me moviera, las desdichas van y vienen, me asechan como lobos hambrientos, me cercan el camino, no puedo huir. Corro pero siento que voy en reversa, trato de escapar pero vuelve el pasado, o quizás es un futuro repetitivo, o quizás ni he tratado de huir, solo me he dejado caer en la pesadilla del destino.
olvidarte es imposible
jueves, 19 de febrero de 2009
Culpable
Tu álgido cuerpo yace sobre el tormento de mi alma, tu dulces palabras ya no son más que obscuros pesares, por qué he de ser yo quien haya puesto fin a tu radiante esplendor, por qué he de ser yo quien destrozara tu juvenil ilusión, acaso me odiaras por eso, y si lo haces toda la razón la tendrías, y cómo no detestarme, cómo no aborrecer a esta pobre criatura que por intentar amar te causo tanto dolor, el perdón no sería suficiente para pagar mis males, yo mismo no soy capaz de perdonarme, el saber que he sido la causa y el causante de vuestra desgracia me hace repudiar a mi propio ser, si en mi potestad una decisión debiera ser tomada, solo la pena de muerte lograría satisfacer mi deseo de redimirme ante la culpa del dolor, tu dolor, el cual me adjudico sin que alguien pueda refutarme, porque de no ser por mí, tu risueño rostro no hubiese transmutado en ese luctuoso semblante, que abate mi alma como un fiero ejercitó, destruyendo cualquier sentimiento de dicha al tiempo que arropa mi corazón con la angustia, pero así fue como la perversidad del destino guio nuestros fines, tan separados entre nosotros, pero tan unidos por este lóbrego sentimiento, pero así fue como la perversidad del destino decidió que debía ser, y solo él sabrá el porqué de tanto dolor y desasosiego fuero causados a dos seres cuyo único mal fue amarse sin medidas.
viernes, 13 de febrero de 2009
Escribo en tu mirada
Siento tu huracán en mi cuello, tu grito sordo se ahoga en la desorbitada atmósfera, siento un temblor que no se describir, que no sé si es mío, que no sé si es tuyo, que no sé si es de los dos a la vez. Nuestros polos se han fundido, y nuestros cuerpos inundado; aquel glacial que nos cubría hace un momento ha desaparecido, ahora solo quedan dos desiertos uniéndose poco a poco. El calor nos absorbe, pero igual temblamos, nuestras fuerzas extenúan, nuestros sentidos se desinhiben, los movimientos se hacen torpes, lentos, y rápidos al mismo tiempo, placenteros y dolorosos, pero más placenteros, tu mirada cristalina me dice todo, es como un libro abierto, un libro abierto escrito por mí, cada palabra que sale de ellos está escrita por mí, mi obra maestra.
Aún te recuerdo
Aún recuerdo aquel día en que mi gélida y lúgubre alma fue irrumpida cual rayo en tormenta por tu sublime resplandor, de cómo con tu simple y tímida sonrisa podía convertir los sombríos y funestos azares de la soledad en el más radiante y reconfortante de los momentos, de cómo detenías en tiempo empalagándome con tu vista de miel, con tus caricias de terciopelo elevabas mis sentidos a la supremacía, que solo tú me has hecho conocer, excitabas cada uno de mis nervios con tus blandos y suaves labios, besando cada uno, sin siquiera llegar a olvidarte de alguno, ¡oh! Aquellos cálidos y excelsos labios, ¡oh! Aquellos labios, me pregunto si existirá en este mundo sensación comparable con la que de tu ser me proporcionabas cual satisfacción inigualable de la que solo dioses serian meritorios de poseer.