domingo, 2 de diciembre de 2012
Beatriz
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Ella
domingo, 11 de marzo de 2012
silencio
lunes, 25 de abril de 2011
Recuerdos etéreos
Y aquí estoy, sentado en esta ya desgastada silla azul con la tenue luz de la lámpara al lado del monitor, una vorágine de recuerdos se apoderan de mi mente, recuerdos que llegan intentando escribirte estas pocas líneas, son tantas cosas que no sé por dónde comenzar, y si solo cierro los ojos y me dejo llevar por tu fantasma, tu trozó de alma que dejaste aquí cuando te sentaste donde justamente estoy ahora, donde te volví a conocer, aquí donde juntos escuchamos por primera vez las notas brotando de su piano, aunque ya era mi hábito escucharlo junto a ti fue cómo la primera vez, como si ese sonido me fuera desconocido como si tu hicieras que fuese distinto, supremo. Cierro mis ojos y te veo a través del humo del narguile, una imagen borrosa pero definida, no por lo que veía, sino por el aroma que mi olfato percibía, tu aroma fundido con el olor a frutas en el aire, esa esencia imposible de olvidar que dejaste impregnada en las sabanas y en mi piel. Tu fantasma me arropa, esa sensación evanescente de tu piel cubriéndome me hacen anhelar tus labios cálidos, húmedos y dispuestos para ser devorados por mí, labios hechos a la perfección para ser besados por los míos, tantas sensaciones que me consumen, sensaciones etéreas que se desvanecen cuando abro los ojos para dar paso a la realidad, y a ser consumido por esa vorágine de recuerdos que se apoderan de mi mente, y seguir aquí sentado pensando en que escribirte, pensando en que recuerdo aferrarme para poder escribirte y más aún deseando que seas más que un recuerdo, que seas mi realidad.
viernes, 22 de abril de 2011
Eternidad
Te vi, mientras caminaba te vi, eres tú indudablemente, no podría jamás olvidar esa silueta acercándose desde lo lejos, bajo la luna espléndida, radiante, sublime pero tan simple comparada contigo. Cómo olvidar tu mirada, tan sencilla y común, color marrón infinito; verte fijamente es como caer en un vacío, rodeado de un sin fin de mariposas brotando de mi estomago, mariposas de todos los colores, cada una contagiándome una sensación solo con su roce llevándome al éxtasis con la rapidez de un parpadeo. Tu aroma, esa rara mezcla de olor a flores envuelto en el amargor del humo de tu cigarrillo que siempre con una sonrisa dijiste que lo dejarías, y tu sonrisa, aunque cuando te vi no la tenias, me pregunto qué te la habrá robado, me sentí arrebatado por las ganas de correr hacia ti y hacerte sonreír de nuevo y sonreír yo junto a ti, pero eso ya no ha de ser. Doy vuelta a mi mirada para seguir mi camino, y anhelar el susurro de tu voz llamando a mi nombre recordando todas aquellas veces que con tu melodiosa voz entonabas cada una de las letras que lo componen, pero esta vez no sucedió, te vas alejando y el aire retorna vacio sin tu aroma y sin tu voz, volteo y para darme cuenta que ya no estás, y me basta solo con esos segundos en que te cruzaste en mi vista para pensarte y seguir queriéndote como cuando tus dulces labios pronunciaron por primera vez el nombre que hace vibrar mi alma.
lunes, 11 de abril de 2011
Eras tú
Este sendero me es tan conocido, ¿cuántas veces no he estado aquí contigo? Contigo aunque no eras tú. Tantas veces que te he explicado este paisaje, cada vez tan distinto de los anteriores y tú tan distinta también, un crepúsculo lila, otro rosa, otro rojo como tus labios aquella vez; te besé; te volví a besar; te abracé una y muchas veces, era a ti aunque no eras tú, aunque aun no sabía tu nombre. Tus ojos, grandes, chicos, alargados, redondos, exóticos, tuyos, todos tuyos aunque no lo sean, todos iguales y distintos, en todos te veo y en todos te recuerdo aunque nunca te he visto. Siento tu piel morena rozar con la mía; tu blanco seno retoza debajo de mi lengua; tus trigueñas piernas me presionan lenta pero vigorosamente contra tu pelvis, ese vaivén característico, ritmos distintos, contracciones fuertes, más fuertes, gritos ahogados, suspiros entrecortados, miradas al infinito, todas distintas pero todas tú, porque todas tienen algo de ti y aún cuando no sabía de tu existencia sabía que era a ti a quien mi cuerpo deseaba encontrar.
viernes, 1 de abril de 2011
Sueños, solo eso
Otra noche sin tenerte conmigo, otra sinfonía triste que me susurra al oído, qué hay de aquellas noches en las que sin control alguno te hacía mía hasta perder la conciencia, hasta entrar en un estado de éxtasis de placer donde la noche se fusionaba con el alba en un instaste imperceptible, qué hay de aquellas sublimes caricias, suaves; aquellos dedos recorriendo tu torso, esos dedos traviesos que tanto te hicieron reír, también gemir, delirar y quizás, espero más que quizás recordarme aún cuando ya no estoy… Respiro; respiro profundo; vuelvo a respirar más profundo aún, no lo encuentro, ese aroma con el que solías impregnar estas paredes, estas sabanas, esta piel, sobre todo esta piel… Solo queda cerrar los ojos, soñar y una vez más hacer lo que mejor sé hacer, hacer que me ames por un instante y en el instante inmediatamente seguido me odies, porque solo así puede ser.
martes, 20 de abril de 2010
Solo te quiero a ti
martes, 3 de noviembre de 2009
Mirada hechizante
Camino por la calle con la vista extraviada entre la gente. Busco algo pero no tengo idea de que es; busco algo pero realmente no si lo estoy buscando. Entre el tumulto encuentro algo que capta mi atención, un brillo que opaca todo a su alrededor, un raro resplandor emanado de una profunda obscuridad. Seducido por esta mágica sensación acorto mi paso pretendiendo prolongar el momento. Tú mirada me tiene cautivado, no puedo hacer más que intentar describirla en mi mente. Observo a mí alrededor buscando una comparación, pero no encuentro alguna que se le asemeje. Buscando una comparación viene a mi mente el mar; cuya profundidad observada desde las alturas se ve tan aparentemente superficial, pero con un raro magnetismo que te hace sentir el poder de su profundidad; pero tiene algo más, tu mirada tiene algo más. Imagino un bebé que acaba de dar su primera vista al mundo, con una ternura cautivadora y una inocencia capaz de conmover hasta el corazón más perverso, pero no, tu mirada tiene algo más. Ya he llegado al punto máximo de mi visibilidad y logras perderte entra la gran masa móvil, y me has dejado con la intriga de que tiene tú mirada que la hiso tan atractiva a mi vista, que me deja en agonía esperando alguna vez poder tener el privilegio de volver a cruzar mi mirada con la tuya y gozar de esa infinidad de sensaciones que solo tu mirada puede causar e intentar descifrar el encanto de tus ojos.
lunes, 12 de octubre de 2009
Y la luna ya lo sabía
Esta noche la luna resplandece más de lo normal. ¿Será que sabe lo que se avecina? Se aproxima la hora del encuentro a lo que me dispongo a terminar el ritual. Soy un chico de rutina sencilla pero el simple hecho de que seas tú amerita una preparación especial, un ritual. Me dirijo camino a buscarte, a medida que siento que me acerco a tu morada, siento un nerviosismo que invade mi cuerpo. Te llamó para notificarte que ya espero por ti. Tu tórrida voz dispersa la algidez que recorría mi cuerpo por el nerviosismo. Te veo acercarte, tu caminar irradia tanta feminidad, tu rostro deslumbra más que todos los faros que pretenden ocultar tu brillo mágico. Ya hemos llegado a la colina que tantas veces he visitado pero contigo allí la siento tan distinta. LA luna cada segundo brilla más, como sabiendo que sucederá. Tus miradas me hipnotizan; me hacen perderme en el tiempo y el espacio, tu espacio, el cual has creado solo para mí. Siento tus labios húmedos y lenes pasearse sobre mi cuello; tu lengua retozar entre ellos, acción que produce los más deliciosos escalofríos. Ya mi cuerpo no aguanta tanta pasión y me veo obligado a volcarla hacia ti en un profundo y vehemente beso. Siento como tu sustancia hemática comienza a fluir con más rapidez y fogosidad, provocando un enardecimiento en tu aptitud; tus mejillas se arrebolan al tiempo que mis manos acarician tu cuerpo. Tras cada beso, nuestros cuerpos se han acercado hasta llegar a este punto, en que yo estoy en ti y tú en mí; retozas vigorosamente dándome a entender el placer que sientes y yo solo puedo soltar un grito sordo en respuesta a ti. La luna ya brilla a su máximo esplendor dejándome ver en total claridad tu mirada blanquecina elevada hacia el cielo como dando con tus gemidos gracias por tal placer. Descansamos un momento, entrelazados por fogosos besos y respiraciones cansadas, para disponernos a recomenzar tan deleitable momento, momento que por tanto tipo hemos estado buscando y que ahora podemos disfrutar a plenitud y el cual ya la luna preveía.