Camino por la calle con la vista extraviada entre la gente. Busco algo pero no tengo idea de que es; busco algo pero realmente no si lo estoy buscando. Entre el tumulto encuentro algo que capta mi atención, un brillo que opaca todo a su alrededor, un raro resplandor emanado de una profunda obscuridad. Seducido por esta mágica sensación acorto mi paso pretendiendo prolongar el momento. Tú mirada me tiene cautivado, no puedo hacer más que intentar describirla en mi mente. Observo a mí alrededor buscando una comparación, pero no encuentro alguna que se le asemeje. Buscando una comparación viene a mi mente el mar; cuya profundidad observada desde las alturas se ve tan aparentemente superficial, pero con un raro magnetismo que te hace sentir el poder de su profundidad; pero tiene algo más, tu mirada tiene algo más. Imagino un bebé que acaba de dar su primera vista al mundo, con una ternura cautivadora y una inocencia capaz de conmover hasta el corazón más perverso, pero no, tu mirada tiene algo más. Ya he llegado al punto máximo de mi visibilidad y logras perderte entra la gran masa móvil, y me has dejado con la intriga de que tiene tú mirada que la hiso tan atractiva a mi vista, que me deja en agonía esperando alguna vez poder tener el privilegio de volver a cruzar mi mirada con la tuya y gozar de esa infinidad de sensaciones que solo tu mirada puede causar e intentar descifrar el encanto de tus ojos.
martes, 3 de noviembre de 2009
lunes, 12 de octubre de 2009
Y la luna ya lo sabía
Esta noche la luna resplandece más de lo normal. ¿Será que sabe lo que se avecina? Se aproxima la hora del encuentro a lo que me dispongo a terminar el ritual. Soy un chico de rutina sencilla pero el simple hecho de que seas tú amerita una preparación especial, un ritual. Me dirijo camino a buscarte, a medida que siento que me acerco a tu morada, siento un nerviosismo que invade mi cuerpo. Te llamó para notificarte que ya espero por ti. Tu tórrida voz dispersa la algidez que recorría mi cuerpo por el nerviosismo. Te veo acercarte, tu caminar irradia tanta feminidad, tu rostro deslumbra más que todos los faros que pretenden ocultar tu brillo mágico. Ya hemos llegado a la colina que tantas veces he visitado pero contigo allí la siento tan distinta. LA luna cada segundo brilla más, como sabiendo que sucederá. Tus miradas me hipnotizan; me hacen perderme en el tiempo y el espacio, tu espacio, el cual has creado solo para mí. Siento tus labios húmedos y lenes pasearse sobre mi cuello; tu lengua retozar entre ellos, acción que produce los más deliciosos escalofríos. Ya mi cuerpo no aguanta tanta pasión y me veo obligado a volcarla hacia ti en un profundo y vehemente beso. Siento como tu sustancia hemática comienza a fluir con más rapidez y fogosidad, provocando un enardecimiento en tu aptitud; tus mejillas se arrebolan al tiempo que mis manos acarician tu cuerpo. Tras cada beso, nuestros cuerpos se han acercado hasta llegar a este punto, en que yo estoy en ti y tú en mí; retozas vigorosamente dándome a entender el placer que sientes y yo solo puedo soltar un grito sordo en respuesta a ti. La luna ya brilla a su máximo esplendor dejándome ver en total claridad tu mirada blanquecina elevada hacia el cielo como dando con tus gemidos gracias por tal placer. Descansamos un momento, entrelazados por fogosos besos y respiraciones cansadas, para disponernos a recomenzar tan deleitable momento, momento que por tanto tipo hemos estado buscando y que ahora podemos disfrutar a plenitud y el cual ya la luna preveía.
jueves, 8 de octubre de 2009
Falso farol
Entre la lobreguez de la ilusión me encontré navegando una vez. Sin rumbo con la esperanza de ver la luz. Como mi Fanal te creí, pero solo eras la luz espectral de la perdición. Hacia ti mi rumbo ti mi rumbo viré solo para notar que me sumía en la más implacable destrucción, mas cuando en una balsa de retazos de mi navío a la deriva arrojado a las tempestuosas aguas de la vida quedé, tu luz de tinieblas me permitió vislumbrar mi camino y redirigir mi rumbo. Mi verdadero rumbo ha de comenzar desde este punto, un punto aislado sobre la infinidad del universo y oculto en las profundidades de la desolación; un puerto donde solo desembarca la desolación embarque yo con la desilusión de compañera en la embarcación “Maldad”, en la cual solo conservé mí brújula de la verdad. Y las fieras aguas volví a surcar dirigido hacia mi rumbo real, guiado por aquellos destrozos de “Mi vida” embarcación que lograste despedazar. Mas con ellos, fundidos con el alma de la experiencia; permitirán que surque mi camino hacia el puerto de la libertad, porque la luz de la verdad supera toda tiniebla perturbadora que tu farol pueda emanar.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Safari
Te veo a lo lejos, mi corazón se excita con cada paso que das, tu cabello se agita con el viento, tu resplandor abruma mi mirada; captas toda mi atención. De pronto el mundo desaparece, solo quedamos tú y yo. Te he buscado por cada rincón y te he asechado como un depredador mas en esta ocasión siento que la presa soy yo. Tu mirada tan fija sobre mi me causa un exceso de ruboración, ¡oh! Me he delatado; ya sabes que posees mi atención. Me siento atemorizado; mi presa ahora es mi depredador, vienes hacia mí sin ningún ánimo de compasión, bueno aquí me tienes has tu degustación, solo te advierto una cosa, después de probarme no habrá remisión, pues nunca fui tu presa, solo fue una ilusión, siempre fui un depredador en esperas de una ocasión, ahora tú has venido hasta mí gracias a mi provocación, ya pronto serás mía, caerás en mi seducción; solo espero que me pruebes y que no puedas detenerte ante tanta tentación.
Pesadilla
¡Ah! ¡Dios! Que pesadilla, soñé que te perdía; que me odiabas; que ya ni la mirada me dirigías. Fue tan real que mi corazón aun late descontrolado. El pánico me invade de saber que podría hacerse realidad, o quizás porque ya sé que es realidad. No dejo de querer pensar que todo ha sido solo un lóbrego sueño, pero tan fuerte es mi dolor que no me deja crear ficción alguna, un dolor que no permite verdades paralelas, un dolor tan marcado y tenaz que desgarra el corazón y penetra hasta el alma, un dolor con nombre, un dolor con nombre de mujer, un dolor con tu nombre.
viernes, 1 de mayo de 2009
Paranoia
Corro, huyo de este maldito lugar en donde todo está en mi contra, huyo para llegar a uno peor, huyo de mí, huyo de mis desventuras, pero andan al doble de mi paso, adonde voy, a donde llego ellas ya lo han hecho, todo va en mi contra. Corro y llego al mismo sitio, corro pero es como si ni me moviera, las desdichas van y vienen, me asechan como lobos hambrientos, me cercan el camino, no puedo huir. Corro pero siento que voy en reversa, trato de escapar pero vuelve el pasado, o quizás es un futuro repetitivo, o quizás ni he tratado de huir, solo me he dejado caer en la pesadilla del destino.
olvidarte es imposible
jueves, 19 de febrero de 2009
Culpable
Tu álgido cuerpo yace sobre el tormento de mi alma, tu dulces palabras ya no son más que obscuros pesares, por qué he de ser yo quien haya puesto fin a tu radiante esplendor, por qué he de ser yo quien destrozara tu juvenil ilusión, acaso me odiaras por eso, y si lo haces toda la razón la tendrías, y cómo no detestarme, cómo no aborrecer a esta pobre criatura que por intentar amar te causo tanto dolor, el perdón no sería suficiente para pagar mis males, yo mismo no soy capaz de perdonarme, el saber que he sido la causa y el causante de vuestra desgracia me hace repudiar a mi propio ser, si en mi potestad una decisión debiera ser tomada, solo la pena de muerte lograría satisfacer mi deseo de redimirme ante la culpa del dolor, tu dolor, el cual me adjudico sin que alguien pueda refutarme, porque de no ser por mí, tu risueño rostro no hubiese transmutado en ese luctuoso semblante, que abate mi alma como un fiero ejercitó, destruyendo cualquier sentimiento de dicha al tiempo que arropa mi corazón con la angustia, pero así fue como la perversidad del destino guio nuestros fines, tan separados entre nosotros, pero tan unidos por este lóbrego sentimiento, pero así fue como la perversidad del destino decidió que debía ser, y solo él sabrá el porqué de tanto dolor y desasosiego fuero causados a dos seres cuyo único mal fue amarse sin medidas.
viernes, 13 de febrero de 2009
Escribo en tu mirada
Siento tu huracán en mi cuello, tu grito sordo se ahoga en la desorbitada atmósfera, siento un temblor que no se describir, que no sé si es mío, que no sé si es tuyo, que no sé si es de los dos a la vez. Nuestros polos se han fundido, y nuestros cuerpos inundado; aquel glacial que nos cubría hace un momento ha desaparecido, ahora solo quedan dos desiertos uniéndose poco a poco. El calor nos absorbe, pero igual temblamos, nuestras fuerzas extenúan, nuestros sentidos se desinhiben, los movimientos se hacen torpes, lentos, y rápidos al mismo tiempo, placenteros y dolorosos, pero más placenteros, tu mirada cristalina me dice todo, es como un libro abierto, un libro abierto escrito por mí, cada palabra que sale de ellos está escrita por mí, mi obra maestra.
Aún te recuerdo
Aún recuerdo aquel día en que mi gélida y lúgubre alma fue irrumpida cual rayo en tormenta por tu sublime resplandor, de cómo con tu simple y tímida sonrisa podía convertir los sombríos y funestos azares de la soledad en el más radiante y reconfortante de los momentos, de cómo detenías en tiempo empalagándome con tu vista de miel, con tus caricias de terciopelo elevabas mis sentidos a la supremacía, que solo tú me has hecho conocer, excitabas cada uno de mis nervios con tus blandos y suaves labios, besando cada uno, sin siquiera llegar a olvidarte de alguno, ¡oh! Aquellos cálidos y excelsos labios, ¡oh! Aquellos labios, me pregunto si existirá en este mundo sensación comparable con la que de tu ser me proporcionabas cual satisfacción inigualable de la que solo dioses serian meritorios de poseer.